Bajo una onírica taza de café, tus palabras...abrieron mis ojos, unos ojos tristes por lo que estuvieron obligados a ver, ahora ciegos, mueren en las manos del miedo. El miedo por volverse abrir.
Tu...solo tu, los abriste de nuevo y robaste su miedo.
Tantas barreras nos separan...pero las palabras son caprichosas y llegan a mis oídos, por que asi lo desean.
Ahora mis suspiros tienen nombre, ahora mis suspiros tienen un hogar.
Que bello seria dormir entre tus brazos....por ahora me conformo con soňar entre tus sílabas.
domingo, 23 de septiembre de 2012
CAFÉ
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